Hablando de
lo que más me gusta de la clase invertida por un lado es que los roles del
docente y del alumno cambian drásticamente: el profesor ya no es únicamente
un instructor, sino que también se convierte en un facilitador u orientador y
crea un entorno de aprendizaje que está idealmente diseñado para sus alumnos y
éstos toman realmente el protagonismo dejando atrás la pasividad del alumnado
de otros modelos pedagógicos que no conseguían centrar el aprendizaje en el
alumno. Por otro lado lo que también que gusta mucho del flipped learning es que
encaja totalmente con el mobile learning o aprendizaje móvil
ya que depende cómo se compartan los materiales, el alumnado puede acceder a
ellos donde y cuando quieran y cuantas veces lo deseen desde sus dispositivos
móviles.
En este
modelo pedagógico, para que el alumnado reciba la instrucción teórica, la pueda
asimilar fuera del aula y esté preparado para desarrollar y consolidar los
contenidos en clase junto con sus compañeros y el profesor como guía, la
tecnología se entiende como el recurso perfecto ya que nos va a permitir
crear exposiciones teóricas adecuadas e ideales para este modelo pedagógico.
Estas presentaciones de contenidos pueden variar desde grabaciones de vídeo del
propio docente explicando la materia, hasta infografías que ilustren una
explicación con gráficos y datos, pasando por podcasts y grabaciones
de audio o también screencasts (grabaciones de la pantalla
del ordenador a modo de tutoriales en los que se puede ver cómo se explica un
contenido echando mano de documentos del ordenador, presentaciones de
diapositivas, vídeos o incluso la webcam). El gran reto yace en enseñar a
utilizar a nuestros alumnos estas herramientas de una manera adecuada para que
puedan ser comprendidas como los útiles recursos educativos que son.
